Entrevista de Mario E. Fernández a Núria Nia sobre Porno Feminista

Mario Fernández, historiador del arte, especialista en estudios artísticos contemporáneos y crítico de arte, entrevista a Núria Nia en un proyecto de investigación para la Universidad Autónoma de Madrid.

2018

 

 

Mario: 1º ¿Qué es el porno para mujeres y en qué se diferencia del tradicional?

Núria: Personalmente prefiero no utilizar la etiqueta “porno para mujeres” porque no estoy de acuerdo con ella desde su raíz. Prefiero hablar de cualquier otro término inclusivo en la diversidad, que no preste barreras ni se oponga a cualquier posibilidad de género. Por otro lado, tampoco soy partidaria de usar el término “porno”, puesto que tal concepto ya ha adquirido a lo largo del tiempo unas connotaciones negativas implícitas que no se corresponden con las nuevas posibilidades de los géneros con sexo explícito que arraigan cada vez más en los últimos años.

 

 

Mario:  2º Existen discursos dentro del propio feminismo que rechazan el porno para mujeres por creerlo algo más soft que, vincula a estos materiales con la idea de mujer como ser sensible, delicado, etcétera ¿Qué piensas con respecto a esto?

Núria: Como indicaba en la pregunta anterior, el hecho de diferenciar las características de las personas teniendo en cuenta sólo un parámetro como su definición de sexo, limita mucho cualquier posibilidad de diferencia. Por ello, prefiero pensar en algo inclusivo. Obviamente, podemos hablar del valor feminista en el cine erótico o sexualmente explícito con piezas que favorecen la visibilización de las mujeres y de su deseo sexual -tradicionalmente escondido, mal visto o pozo de culpabilidad social-, aunque ninguna de las etiquetas relacionadas con el feminismo deberían generar una idea preconcebida del tipo de propuesta audiovisual que resulta: ni más ni menos soft, cada pieza es diferente como sus creadoras.

 

Mario: 3º Según teóricos de la performance, este tipo de prácticas son actos vitales de transferencia de información. Judith Butler menciona al respecto de la performatividad que es una “práctica reiterativa y referencial mediante la cual el discurso produce los efectos que nombra”. Entendiendo al porno como representación de una acción (performance) y por lo tanto como un ejercicio performativo (discurso) ¿Cómo podríamos subvertir o romper con los códigos de un porno mainstream que fabrica/explota cuerpos y discrimina otras sexualidades?

 

Núria: Voy a citar ahora a Paul B. Preciado, que indica que la sexualidad es, como tantas otras cosas, una construcción social. En tanto que la sexualidad cultural es algo que se crea en un imaginario colectivo, está viva y se transforma durante el tiempo. Por ello podemos observar datos como la crecida del maltrato de género en adolescentes, después de que el porno mainstream ofrezca un sexo demasiadas veces basado en el forcejeo, la obligación, la violación y la fuerza física contra la mujer, que suele ser la víctima. Podemos observar también cómo crece la demanda de las operaciones de cirugía estética de forma exponencial, después que el cine porno mainstream suele ofrecer un perfil de mujer con un físico concreto y poco natural en general. Esa falta de diferencia y esa forma de relacionarse con las mujeres que se desprende del porno mainstream ha generado una nueva sexualidad en las jóvenes generaciones nativas de internet, que probablemente han basado su educación sexual en los vídeos porno que han visto en la red: lo más seguro que mucho antes de tener la primera relación sexual.

 

Por lo tanto, es necesario generar performances, ejemplos que solidifiquen otras posibilidades, otros modelos y otros comportamientos sociales inclusivos e igualitarios.

 

 Mario: 4º Como directora ¿tus criterios para elegir a los actores y actrices se basan en los códigos de corporalidad hegemónicos (como en la publicidad o el modelaje de ropa) o trabajas con cualquier tipo de cuerpo y sexualidad?

 

 

Núria: Por ahora, mis criterios han venido dados por factores como las aptitudes de los actores: en la videodanza Mud Dance, obviamente me fijé en la calidad artística en relación a la danza, y creo que escogí a los mejores. En el ensayo visual sobre los sentidos, La Mujer y el Pescador, busqué una persona capaz de moverse como un animal, además, efectivamente, de ofrecer un físico distinto del que se esperaría de una chica sola que decide leer en una tarde de verano. El rol masculino lo determinó la propia comodidad de la actriz, puesto que suelen actuar juntos: premié la posibilidad de rodar emociones reales que cualquier otro parámetro.

 


Mario: 5º Hace tiempo pude entrevistar en Madrid a la encargada de casting de la productora de porno Fackings. Ella me afirmó que dentro del porno no existía ningún tipo de feminismo; no obstante, el postporno busca subvertir los códigos heteronormativos con vistas a nuevas prácticas, erotizar otras partes del cuerpo, incluir a otros cuerpos y sexualidades y la realización de una producción feminista ¿Podrías decir que tu trabajo es más postpornográfico o quizás, puede ser tratarse de porno “normal” pero con una pátina de feminismo?

 

Núria: Como siempre digo, no encuentro sentido a etiquetarme porque no me siento del todo cómoda en ninguna de las etiquetas que circulan. Entiendo la necesidad de catalogación, de estudio y de ensayo, e incluso comparto muchas de las visiones de algunas corrientes que se convierten en etiquetas. Del postporno valoro la capacidad de pregunta y del constante cuestionar la normalidad. Comparto la visión de necesidad de mostrar lo diferente.

 

Aún así, mi trabajo dirigiendo piezas con sexualidad explícita no dista del enfoque que aporto en otros trabajos dirigidos por mi en los que no hay escena de sexo, y por ello no reduzco mis piezas audiovisuales a un género concreto. Estoy, de hecho, en búsqueda de ese concepto que defina al género que practico cuando filmo escenas de sexo explícito, pero tampoco me es de vital interés encontrarlo, creo que así me muevo en un terreno no definido interesante por lo permeable.

 

Abiertamente sí puedo decir que soy feminista, y abiertamente quiero mostrar a las mujeres, a sus pulsiones, a sus deseos y a sus fantasmas reales en la gran pantalla en múltiples historias, porque estoy interesada en generar cambio o en aportar algún ingrediente que algún día lleve a una diversidad igualitaria, pero el activismo feminista no sólo lo ejerzo en estos filmes, más bien es un acercamiento a cualquier parcela de mi vida.

 

Mario: 6º ¿Cuál es el grado de veracidad dentro del rodaje de las escenas sexuales? ¿Podemos hablar simplemente de actuación o existe una libre interpretación en el momento del rodaje?

 

Núria: En mis filmes con sexualidad explícita no dirijo nunca el acto sexual. En la sala de montaje puedo ver, de nuevo, emociones reales que se sintieron durante el rodaje e incluso nuevas lecturas posibles que no había visto en la escena. Creo que es palpable posteriormente en pantalla que las personas que han participado en ella se lo han pasado bien haciendo lo que les apetecía, y creo que el filme acaba respirando un aire de realidad, además de no convertirse nunca en un “guilty pleasure” para nadie, como otras obras con sexo explícito en las que el público puede dudar de si aquello que está pasando es un forcejeo brutal real o es un consentimiento previo.

 

 

 

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